Cordillera Cantábrica: Parque natural de Redes

Visita otoñal a uno de los mejores bosques caducifolios de España: el Parque Natural de Redes, en la Cordillera Contábrica.

 
El acceso lo hicimos a través del Puerto de la Tarna, con inmejorables vistas sobre los dosmiles de la zona de Riaño- San Isidro.  
El campo base lo tomamos en la aldea de la Tarna, ubicada en la zona alta del valle. Desde esta aldea hicimos dos recorridos por las zonas mas altas del bosque, que eran las tenían un colorido mas otoñal.
El primer itinerario que hicimos es uno de los senderos balizados del parque, y remonta la sierra en busca de un bonito salto de agua. Los tonos rojizos de los abedules nos dan la bienvenida.
En el primer tramo del recorrido se camina por un ancho sendero tapizado de hojas de haya.
Conforme ganamos altitud la variedad de especies se va incrementando, así como la variedad de colorido. Ya vemos por encima de las copas los dosmiles del parque.
Flanqueando el camino se han desmochado las hayas y toman forma de candelabros.
Alternan con otros mas naturalizados que crecen de forma estilizada. El espectáculo de ocres y amarillos es impresionante.
Detalle de la variedad cromática del bosque de hayas. En un mismo árbol se pueden ver ramas con muchas tonalidades de ocres.
El contraste entre el rojizo del abedul y el verde pálido de las hayas aún verdes es espectacular.
La senda está perfectamente acondicionada y el vadeo de los arroyos se hace através de pasarelas.
Pequeño regato de agua cayendo desde el interior del bosque.
El frescor de los arroyos nos recuerda que estamos en bosques muy húmedos y con una altísima pluviometría.
Otra imagen del regato. En sus orillas crecen otras especies de árboles que de nuevo crean fuerte contraste de colores.
De nuevo el camino se ensancha y vemos otra vez la diferencia de grosores d etronco entre las hayas desmochadas y las que han crecido de manera natural.
Tras un pequeño collado llegamos al desagüe que provoca la cascada del Tabayón. En este lugar finaliza el sendero que traíamos.
El descenso del valle nos muestra un bosque mucho mas estilizado que el que hemos atravesado en la subida.
Pequeña fuente al pié de espléndidos ejemplares de haya. El sitio parece mágico .
Continuamos nuestro descenso. El espectáculo cromático continúa.
Viejos troncos de ejemplares derribados por el paso del tiempo.
Nuevo paso de regato perfectamente acondicionado.
La vista atrás nos vuelve a mostrar la belleza de estos bosques.
Hay zonas con fuerte regeneración de la arboleda, con ejemplares muy jóvenes.
Pero el espectáculo está en la mezcla de color bajo los dosmiles de la sierra.
El itinerario se cierra atravesando las praderas existentes junto a Tarna. Llegamos al pueblo a media tarde, con tiempo para darnos un paseo por el pueblo antes de descansar.

El segundo itinerario que hicimos no está ni balizado ni publicado, pero está bien reseñado en los mapas topográficos.

Se trataba de seguir el añejo camino que remonta el Puerto de la Tarna para pasar después a las Brañas de Moneo.

El día amaneció despejado pero muy ventoso.

Se asciende por la traza de un buen camino que en poco tiempo te deja en las praderas existentes en el Puerto de la Tarna.
Seguimos ascendiendo para alcanzar un collado que da acceso a la braña de Moneo. La referencia nos la dió un pastor.
Pasados el collado accedemos a un bonito circo que forma la cabecera del arroyo que tendremos que descender.
Al comenzar el descenso damos con el regato que poco a poco se va convirtiendo en arroyo.
Al mirar atrás nos llama la atención el fuerte contraste de tonos rojos y ocres sobre el gris de las calizas.
la mirada hacia el horizonte nos muestra las moles de caliza emergiendo sobre los bosques de hayas. Paisaje muy asturiano.
Conforme bamos descendiendo el bosque se va cerrando, al mismo tiempo que el porte de la arboleda va creciendo.
La llegada a los prados nos indica la proximidad a la civilización, y con ella nuestra despedida de este precioso parque.
Ese mismo día se esperaba la entrada de un activo frente atlántico que iba a dejar abundantes lluvias. Nosotros aprovechamos para pasar rápidamente a tierras leonesas. En la foto, las cumbres de la zona de San Isidro, limítrofes con el parque de Redes.
Última imagen con las lluvias apretando. Los dos días posteriores fueron de lluvia prácticamente permanente. Nosotros tranquilamente nos dedicamos a deshacer el camino de vuelta a casa.
De regreso volvimos con la sensación de haber visitdo uno de los lugares mas bonitos de España....todo un paraiso en esta época otoñal.
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